Suena bien, suena mal… ¿quién lo dice?

Esta es quizás la discusión más discutida del discutido mundo del audio porque ¿cuáles son las reglas? Y si existieran: ¿quién suena bien ? ¿Qué es sonar bien? Pues para mí sonar bien es eso: lo que me suene bien.

Hoy mientras estaba grabando a The Parrots, veo que un grupo al que grabé hace unos meses me envía un mail sobre esa grabación. Si bien es cierto que en un principio, tanto ellos como yo habíamos quedado bastante contentos con el resultado final (bueno, todo lo contento que puedo quedar yo, ya que como casi nunca me gusta mucho lo que hago, tal vez porque… ¿espero mucho de mí?), este mail fue un poco desmoralizador porque me comentaban que a la compañía de discos no le había gustado cómo sonaba el disco, que no escuchaban bien la batería. Claro que en ningún momento mencionaron nada ni de guitarras, ni de teclados (que os puedo asegurar que había unos cuantos), ni tan siquiera de las canciones. Yo vengo de una escuela que lo primero que tiene en cuenta es la canción y después qué tipo de producción tiene. No me interesa que suene más fuerte, ni más potente que otras, y, sobre todo, me gusta descubrir arreglos o instrumentos poco reconocibles con cada escucha. Odio cuando alguien me dice: “Suena muy bien, se entiende todo perfectamente”. Es casi lo peor que me pueden decir. No quiero escuchar música en la que pueda descubrir todo a la primera. Así que le dije al grupo que, si a ellos les gustaba, no se preocuparan por lo que pudieran decir los demás.

Esta anécdota enlaza directamente con lo que quería contar hoy.

¿Qué es buen sonido o mal sonido? ¿Quién dice que algo suena bien o mal? Digo esto porque con el paso del tiempo me he dado cuenta de que para lo que la mayoría de la gente puede parecer un buen sonido, para mí no lo es tanto. Yo sigo flipando con los discos de los Beatles, los Kinks, Simon and Garfunkel, etc. Son discos que todavía escucho y que me sorprenden todos los días, mientras que el sonido al que la gente se refiere como potente y grande, a mí, hoy, me aburre soberanamente. No soporto esos bombos tan perfectos o esas guitarra tan grandes; de hecho, el último disco que me dejó totalmente sorprendido fue el de las canciones de Carl Stalling, un disco de los años 30 o 40, cuando se grababa con un solo micro… Yo pagaría para que alguno de mis discos sonara así. En cambio, muchos pagarían para que, por favor, no fueran de esta manera.

¿Quién dicta las reglas del sonido? Hay teóricos del sonido que te pueden poner la cabeza como esos bombos perfectos a los que me refería antes: que si los herzios, que si los decibelios, que si los transientes (de lo que no tengo idea qué es; es más, no se ni cómo se escribe). Me hablan de reglas para grabar y yo les contesto que la única regla para grabar es que se oiga lo que se graba. Más de una vez he usado micrófonos que alguien movió y que al final estaban mirando hacia otro lugar. Y es que, cuando grabo, tengo abiertos todos los micros que hay en la sala, hasta el punto de usar en algunas ocasiones el micro que estaba dentro del bombo para la guitarra; eso para algunos teóricos del audio sería un crimen. Por lo tanto, ¿cuál es la mejor ubicación para un micro? Fácil: donde te suene bien.

Me interesa el sonido con carácter y personalidad, aunque eso signifique turbio y poco definido con respecto a la típica grabación que suena como cualquier otra.

Otra moda que existe tiene que ver con esas baterías procesadas, esos programas de batería que suenan todos igual, que tienen 324578 cajas o 746773 bombos, por no hablar de los toms… No digo que estén mal, sino que no dejan de ser una herramienta y no la base del sonido. Les suelo decir a los grupos que prefiero que sean ellos quienes toquen y que, aunque no vayamos a conseguir esa “perfección” sónica, lo que sí conseguiremos ¡será algo único! O ¿acaso lo de Moe Tucker no es personal y único? ¡Vamos hombre…! Ya me estoy cableando otla vez.

A veces no comprimo y otras veces comprimo mucho. En ciertas ocasiones, no muchas, he pasado toda la mezcla por dos AMPlis de guitarra…, parece que existe una globalización del sonido que alguien ha establecido y si no suena como ellos dicen, no suena bien. Yo paso. A mí no me gusta ese sonido “tan bueno”. Que se lo queden ellos. A mí dame lo que ellos llaman sonido pobre, sonido antiguo. ¡Dame los discos de Brian Eno o David Bowie!
Me encantan las maquetas ya que flipo con las grabaciones de local de ensayo y es que disfruto más de este tipo de grabaciones, que de muchas otras que se hacen en grandes estudios y con grandes presupuestos. Eso no quiere decir que no me gusten también  las superproducciones, pero casi siempre de otra época: en la que no había guerra de volúmenes y grandeza.

Espero que me entendáis. No hay un sonido bueno o un sonido malo, simplemente habrá un sonido que te guste o que no te guste. ¡Y viva el low-fi!

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