Te cambio el Maxibass Plus por el Enhancer Distortion….

Hola aquí estoy de huevo.

La verdad es que me leo a mí mismo y pensaría «qué carca es este tío ya que solo habla de que antes todo era mejor, como el típico padre que se pasa el día diciendo que esta juventud está fatal, no como la suya.»

Y nada más alejado. Creo que tenemos mucha suerte de poder vivir lo que vivimos: internet, las computadoras, lo digital… Precisamente nos sirven de ayuda para que con un presupuesto bajo podamos hacer grabaciones que antes resultaban impensables por su alto precio. Sin embargo, precisamente este abanico (que viene muy bien con el calor que hace) de posibilidades nos ha vuelto un poco locos y miméticos.

El exceso de información a veces no es tan bueno como podríamos pensar. Hablo evidentemente del audio, donde pienso que en la mayoría de los casos —y hablo por mí y por mucha gente que conozco— no paramos de dar vueltas sobre los mismos discos y canciones una y otra vez, porque se nos mete en la cabeza que queremos conseguir el resultado de los discos que nos han marcado, para lo que no paramos de buscar en la red cómo lo hicieron los ingenieros de sonido y los productores, mientras que nos olvidamos de buscar lo importante: cómo lo tocaban.

Los desarrolladores de software sacan diariamente plugins que hacen cosas increíbles, pero que al final nunca se usan porque de increíbles que son, nadie se cree que lleguen a hacer lo que afirman, por lo que al final ahí quedan aparcados en la lista de plugins.
Lo de los plugins se ha convertido en el álbum de cromos de la liga de fúrbol: “Tengo repetido el Maxibass, te lo cambio por el Triconter Fat.” Han pasado a ser objetos de colección, como, por ejemplo, también ha ocurrido con los mp3. Mucha gente colecciona mp3 porque quedan muy guay, aunque la verdad no tengan tiempo material ni para escucharlos, ni para saber cuántos acumulan.

¿Realmente son necesarias tantas cosas? A veces trabajo en mezclas de grupos que ya habían grabado antes en su casa y me mandan la sesión. Cuando la abro, me empiezan a preguntar por miles de plugins que no tengo, y los que tengo están todos en la mezcla. Me he llegado a encontrar con cuatro compresores en la mezcla y, curiosamente, en todos los casos casi siempre los mismos.

Me gustan los plugins, no estoy en contra de ellos, aunque no utilizo muchos; igual, uno o dos en cada disco, pero aquellos que empleo lo hago porque son los que realmente me gustan. Sé que mucha gente pensará que no suelen aparecer en mis mezclas porque tengo algún equipo de hardware. Eso es verdad. Sin embargo, también es verdad que preferí hace tiempo comprarme ese hardware que es más caro y que lleva más tiempo, pero que al final (sobre todo) compensa.

Considero que, por supuesto, el plugin ayuda, pero con un uso responsable. No se trata de saber quién la tiene más larga —en el caso masculino. Me imagino que en el femenino será quien lo tiene más profundo, ¿no?—, ni necesitamos usar 40 plugins en una grabación, ya que creo que el uso de plugs es inversamente proporcional a la calidad de la grabación. Es decir, cuanto más cargues en tu sesión se deberá a que necesitarás tapar alguna carencia de tu grabación. No necesitas 12 EQ porque, si lo que has grabado tiene el sonido y la intención, ya tendrás mucho ganado —no me refiero a vacas, toros y ovejas; aunque, por otro lado, no vendría nada mal, así podrías tener tus propios huevos o hacer yogur o queso, o como… qué bueno esa lechuga recién cortada para hacer una ensalada con aceite de… Bueno, bueno que me desvío del tema.—

Suelo ir un poco a contracorriente en estos casos. Busco enérgicamente, y no lo consigo, que, lo que hago, suene difernte. Y me he dado cuenta de que una de las maneras para conseguirlo es trabajando con el sonido base y con los músicos, sin echar mano de los mismos plugs por los que todo suena igual. Repito: aún no lo he conseguido. El que me conozca sabrá que nunca me quedo contento con lo que grabo, que incluso muchas veces hasta siento miedo escucharlo. Hay mucha gente crítica con mis discos y con el sonido que ofrezco en ellos, pero os puedo asegurar que más crítico que yo conmigo mismo no encontraréis.

En fin: ¡Viva el plugin! (Pero con moderación)

Ya lo decía Steve Wonder: “Si bebes, no melendis.”

No dejar al alcance de los niños.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s