Los Vitels

No voy a hablar de que si los Vitels eran un grupo bueno o malo, de si eran geniales o no, pues supongo que habrá gente que lea el blog a los que les gustará mucho y otros a los que les parezca que están sobrevalorados. A mí personalmente me parece un grupo infravalorado. Gustos aparte, hoy voy a hablar no tanto de ellos por aportación musical, sino por su aportación al mundo de la grabación.

Hace tiempo, estaba leyendo una famosa revista sobre equipos de sonido y un amigo mío que es técnico y productor en USA, John Agnello, me preguntó por qué la leía:

— ¿Tú lees la Guitar Player? — me dijo

— No por dios, esas revistas no son para el tipo de guitarristas que a mí me gustan. — Le contesté horrorizado porque siempre me pareció que abordan la guitarra desde un punto de vista demasiado técnico.

— Pues la Mix —que es la revista a la que me refiero— es lo mismo que la Guitar Player, pero aplicado a la grabación. — Me contestó.

— Pues igual tiene razón. — Pensé. Pero es que era la única manera que había entonces de aprender un poco. — ¿Qué revista o libro crees que son buenos para estar un poco al día y aprender un poco de este mundo de la grabación? — Terminé por preguntarle.

— Si quieres una revista que sea independiente y un poco afín a tu mundo te recomiendo la Tape Op. — Fue lo que me respondió. Quizás porque en algún número había una entrevista a dos páginas de él. — Pero si realmente quieres aprender sobre técnicas de grabación y saber cómo grabar, cómprate el libro de The Beatles recording sessions que es un diario de grabación de los Vitels. — Lo curioso es que John, por lo menos en aquella época, no era demasiado de los Vitels.

Resulta que por aquel entonces me encontraba en Niu Llorc. Un día nos acercamos Muni y yo a una librería a preguntar por el libro que nos había recomendado Agnello y nos dijeron que tenían una copia, pero que se trataba de una edición especial. Le dije al librero que no estaba interesado en una edición especial ya que sería más cara. Pero Muni insistió y me dijo que daba lo mismo, que ella me lo regalaba. Entonces, emocionado por la generosidad de Muni, le dijimos convencidos al librero que por supuesto nos lo llevábamos. Al preguntarle por el precio de esa edición especial, el señor nos respondió sonriente: “700 dólares”. La cosa cambió (era la época anterior al euro) y Muni se lo pensó mejor: “Mejor lo buscamos en otro sitio, ¿no?” Cómo son las cosas de la vida que un par de años después acabaría en mis manos como regalo de Gary Lourys tras haberlo encontrado en Ebay. El libro, para el que no lo conozca, es flipante ya que trata casi día por día lo que hacían y lo que grababan. Aún así, ese libro se quedó casi en una anécdota en el momento en el que Ken Scott (técnico y productor que había empezado con los Vitels y que también había trabajado con Bowie o Lou Reed), años después, junto a Norman Smith participaron en el libro de Kevin Ryan y Brian Kehew bajo el título Recording the Beatles: The studio equipment and techniques to create their classic albums. Ahí sí que está todo. Vendría a ser como el manual perfecto de la grabación donde se entrecruzan la grabación como se entendía antes y, lo que es más importante por lo menos para mí, la grabación como se entiende ahora. Los Vitels junto a todo su entorno (técnicos y productor) sentaron las bases de la grabación moderna. Todo lo que se nos pudiera ocurrir hacer con el ordenador, ellos lo ya hicieron con las cintas y su hardware. Me imagino que sus inventos algunas veces se dieron intencionadamente y otras veces por casualidad.

Ellos trabajaban con loops, inventaron cómo conseguir que la voz sonara doble sin usar otra pista (tener dos pistas para la voz era un lujo que no se podían permitir) inventaron el flanger, el phaser o el chorus; llegaron a enchufar a la mesa los instrumentos, nada de amplis, por lo que se convirtieron en primer grupo que grabó en el control (excepto la batería) y el resultado de esa innovación fue la canción “Revolution” donde ni un instrumento está grabado con amplificador, todo por línea. Usaban el drum remplacement —algún día hablaré de esta enfermedad—. Eran unos maestros a la hora de manipular la cinta para adelante, para atrás, lento, rápido… Evidentemente sentaron ciertas bases y sirvieron de precedente para que otros técnicos investigaran en ese sentido. Trataron conceptos tan innovadores para la época como afinar voces o poner en su sitio golpes de batería o bajo —Ulloa— por citar unos cuantos. Fueron los primeros en doblar pistas para conseguir una sensación de más gente en las grabaciones, eso lo explica Geoff Emeric en su biografía —otro buen libro Here, There and Everywhere: My life recording the music of the Beatles—, llevaron el Mellotron a otra escala y usaron la electrónica cuando casi nadie del mundo del pop la usaba. Por no hablar de cómo componían las orquestas, un ejemplo claro lo vemos en algo tan chorra como el arreglo vocal de “I am the Walrus” donde parecen 4 colgados haciendo el tonto, pero en realidad resulta que es un cuarteto vocal (o algo así) de música contemporánea.

Como habréis podido observar, en ningún momento he hablado de sonido y es por lo mismo que comentaba al principi (es que me sale en catalán).
Supongo que habrá gente que opine que le gusta más cómo sonaban otros grupos como los Ju, los Vich Vois o la Cridens… Pero es que no estoy hablando de su sonido, que por cierto a mí me flipa, sino de cómo usaban los compresores, o de su colocación de los micrófonos o de cómo afinaban y, sobre todo, y lo más importante, de cómo disfrutaban grabando, donde la canción, desde el momento en el que comenzaban a trabajar en su sonido, pasaba a un primerísimo plano. Conocer tanto es un fastidio. Si algo se puede parecer  a la sensación con la que me quedo al intentar grabar algo después de leer esos libros, es a intentar nadar contra Michael Phelps. Bueno… siempre podrá tener un mal día y aparecer con los brazos y las piernas escayoladas… Creo que ni así.

Para mí hay discos que son muy guays y que no tienen mucho que ver con Los Vitels, pero que a nivel técnico se basan mucho en lo que ellos hicieron, así que si tenéis la oportunidad de acceder a esos libros, podréis aprender mucho de cómo grabar. Sobre todo, entenderíais que las normas y reglas sobre cómo grabar las fija uno mismo, y esto se debe a que si hubiera reglas inquebrantables en la grabación, nunca podríamos haber escuchado cosas tan estúpidas hoy en día como una batería con micros cerca o sonidos como la batería de “Let it be”, porque eso estaba prohibido.

Me imagino que empezarán a salir libros de cómo grababan Dylan o Elvis y que serán increíbles, porque también ha habido visionarios a la par que genios como Joe Meek. Aún así, a fin de cuentas, no creo que vaya a haber ninguno con ese enorme nivel de experimentación como fueron los 4 chicos de Liberpul.

Gracias por leer esta mierda.

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