¿Por qué en cada estudio me dicen cómo tengo que tocar?

Los que trabajamos en los estudios, la verdad, es que somos un poco lo peor, siempre pensamos que tenemos la clave de cómo hacer las cosas.
La semana pasada estuve grabando un disco a Alfredo González, un cantautor de Asturias, y venía con él Javi, de un grupo que se llama Bueno, para tocar la guitarra y el bajo. Lo cierto fue que, mientras grababa la guitarra, no paré de decirle que tenía que hacer sonar su instrumento y que, para ello, tenía que tocar más fuerte. Hasta que llegó un momento en el que se reveló y me dijo: “Jolín, cada vez que voy a un estudio me dicen lo contrario a lo que tú me dices.” Le respondí: “No sé qué te dicen otros, pero… ¡Que toques más fuerte!”

Su comentario me dio que pensar, por lo que creí oportuno que sería bueno escribir sobre cómo se ha de tocar en el estudio. Tampoco es que vaya a descubrir la pólvora a estas alturas, ya que cada uno de los que nos llamamos técnicos o productores tenemos nuestra manera de llevar a cabo las grabaciones, aunque esto no significa que tengamos la razón; se trata de algo tan sencillo, ni más ni menos, como que a unos nos funcionan unas cosas, mientras que a otros, otras. Desde luego, en lo que a mí se refiere, siempre intento que el instrumento suene bien y que, además, esté bien tocado, para así tener que trabajar lo menos posible en sacar sonido y dedicarlo a otras cosas también importantes.

Hay gente que prefiere grabar en directo o por pistas, o grabar todas las bases primero y luego las guitarras, luego los bajos, etc.

Desde luego, si a alguien le interesa saber cómo me gusta hacerlo a mí pues le tengo que decir que me gusta que se toque fuerte, grabar canción por canción, hacer una entera y cuando está acabada, o casi acabada, pasar a otra, para no tener que volver a la canción constantemente. He descubierto que así me es más cómodo y divertido, no solamente para mí; sino también para el grupo. Al estar todo el mundo involucrado todo el rato, los músicos no se desconectan del estudio, como, por ejemplo, cuando el batería acaba de grabar su parte y luego se aburre porque no tiene nada que hacer. Me gusta trabajar de día más que de noche, porque creo que es cuando se está mas fresco. Eso sí, me encantaría tener un asistente, pero no puedo…

Sé que a otras personas les gustan otras cosas, que no son ni mejores, ni peores; simplemente diferentes.

Que quede claro que cuando estamos en el estudio y les digo cómo deben tocar, no pretendo tocarle las pelotas a los grupos y que, ni mucho menos, intento volverlos locos; sino que, en realidad, lo que pasa es que, por lo menos en mi caso, he aprendido a base errores y al final me voy quedando con lo que mejor me funciona.

La guerra de los mundos (digitales)

¿Por qué la gente cuando va a un estudio presupone que debe tener Protools? Más que nada porque la gente que viene a grabar al estudio se sorprende cuando me ve preparando la sesión con el programa en cuestión y me pregunta: “¿¡Pero usas Cubase!?” Por lo que… ¿nos encontramos ante una nueva hegemonía?

Parece que en el mundo del audio hay primeras divisiones… y, la verdad, esa idea me toca un poco las pequeñas pelotillas que tengo al los lados de mi micro pene, «eso no es veldad» como diría Dinio.

No voy a decir que algo es una mierda y menos meter cizaña de lo que no me gusta; en lugar de eso, prefiero dedicarle mi tiempo a lo que me parece que está bien. En el mundo de la grabación digital tenemos una infinidad de opciones y a mucha gente que usa diferentes programas: Protools, Cubase, Logic, Samplitude… A mí me gusta probarlos todos y puedo decir que, de una manera u otra, he trabajado con todos alguna vez. En mi estudio tengo Cubase y Protools, pero también he tenido Logic, Harrison, Samplitude… que más de una vez han pasado por mis manos, y después de muchos años, he llegado a la conclusión de que con el que más a gusto me siento, con diferencia, es con Cubase. Tiene muchas cosas que hacen que me parezca mejor que los demás, aunque los otros también tienen un algo que me gustaría que hubiera en el Cubase.

De todas las maneras, los sistemas de trabajo digital llamados DAW (digital audio workstation) tienen que ver con lo que te acostumbres o estés acostumbrado, aunque es verdad que, por lo general, la gente que usa el Protools nunca tiene la intención de probar otro, al contrario de quienes sí usan esos otros sistemas, a lo mejor porque, de una manera un poco extraña, se ha instaurado el Protools como una herramienta profesional. Como si se hubiera convertido en la primera división del DAW, cosa en la que no estoy para nada de acuerdo; de hecho, muchos usuarios de Protools se quejan un poco de su motor de audio (que no digo que sea malo), sin embargo, hay otros que no están en el limbo de los DAW y poseen un motor mejor.

Solo contaré una anécdota para que quede constancia de lo que estoy hablando:

Hace ya unos años tuve la suerte de trabajar con el gran Josh Rouse con quien, como siempre hago, grabamos primero en analógico para luego transferirlo al digital (yo tengo conectado directamente la salida digital a la entrada analógica y así puedo transferir de una manera muy rápida de un sistema a otro). Pero se dio que en aquel momento no tenía Protools, por lo que acabamos toda la grabación en el Cubase. Debido a que Josh lo quería mezclar en Nashville, le preparé la sesión y se llevó las pistas para allá. Cuando regresó de la mezcla, me comentó que en aquel estudio trabajaban con Protools y que al empezar a mezclar tenía una sensación muy extraña al escuchar lo que gestionaba ese DAW, como que sonaba diferente a lo que había oído en mi estudio, por lo que le comentó a quien estaba mezclando que sonaba apagado y muy cerrado. De repente y por probar, lo abrieron en el Cubase y a Josh le cambió la cara. El sonido había cambiado totalmente y ya reconocía, afortunadamente, lo que había grabado. Ahora sí que el sonido era claro, más vivo y abierto.

Con esto no quiero decir que Protools sea malo, ni mucho menos, sino que hay otros DAW que están en la misma liga, que nada tiene que ver con que unos sean más pro que otros; más bien tiene que ver con lo a gusto que se encuentre cada uno y lo que le pida al sistema y lo que este le dé.

Démosle una oportunidad a todos.

Ejercicio de estilo

De nuevo nos encontramos con un pensamiento muy habitual en algunos grupos o intérpretes y se trata del «creo que en el disco las canciones son muy diferentes una de otra». Primero, eso es un pensamiento del intérprete, más que nada porque todos creemos que, mientras componemos, nuestras canciones resultan geniales y diferentes entre ellas; sin embargo, la triste realidad nos dice que, muchas veces, alguien que lo escuche con un poco de distancia se dará cuenta de que todas las canciones son igualmes por lo que no opinará de la misma manera que el intérprete. Y se debe básicamente a que cada uno tiene su manera de componer (aparte de copiar a otros compositores). No deberíamos extrañarnos cuando hablo de copiar ya que al primero que copiamos es a nosotros mismos, aún en el caso de que hayamos compuesto canciones diferentes, siempre existirá un nexo común a través de la interpretación, y esto lo podríamos extender desde los instrumentistas hasta los cantantes. Aunque tengamos claro que cada canción tenga que ser tratada de diferente manera, porque no es lo mismo una canción rápida que lenta, o las que funcionan bien con un mogollón de guitarras eléctricas o con un mogollón de pianos; no podemos perder la identidad de grupo, no podemos pensar el mimetizarnos con algo que no somos, y a esto es a lo que me refiero con “ejercicio de estilo”.

Nos damos de frente contra el problema de la diversidad estilística en un disco cuando aparece el factor copia de estilo o ejercicio estilístico. “Porque ahora hacemos un blus –sí, sí, blus de los pantanos y ser más negro que el más negro del mundo– y, luego, la siguiente, un regue… Sí, he dicho regue… —con más enjundia que el propio Bob Manley (el de las ceras) fumándose a Peter Tosh, con su pito, el de Peter, como una cachimba—.”

Ahí es donde el productor tiene que ejercer y evitar la pirotecnia musical y reconducirlos hacia lo que se supone que quiere sonar el grupo y a cómo debe hacerlo porque is important that the band… —perdón es que me sale inglés sin darme cuenta, como iva (21 %) diciendo—, es importante que la banda tenga su sonido, y que se deje de ejercicios estilísticos ya que no llevan a ningún sitio. Ten tus influencias y estrújalas, obtén todo lo que puedas de ellas, pero no dejes que se apoderen de tu música, que no te dé miedo a que en el mismo disco se escuchen cosas diferentes. De hecho, creo que es bastante chulo que en un disco puedas encontrarte diferentes arreglos o composiciones que no esperabas escuchar. Si no, que se lo pregunten al que grabó el Álbum Blanco o The White Album en el que te encuentras “Birthday” o “Honey pie” que por muy extrañas que pudieran parecer, suenan a ellos. A todos nos hubiera gustado haber sido alguno de nuestros ídolos, pero la triste realidad es que no puede ser, aún así no debes subestimar tu trabajo porque quizás alguien en el futuro te tome como referencia para sus canciones, y eso es lo really important –otra vez, no puedo, lo tengo que dejar here, porque mi mente privilegiada me está confundiendo con los idiomas–.
Arrivaderchi ¡¡ARRIVA!!