El estudio por dentro: Los micrófonos (I)

Hola.

Como os había comentado en un post anterior, estoy preparando unas secciones que tratan de lo que tengo en el estudio y cómo lo uso. En la sección de hoy hablaremos de los micrófonos y lo dividiré en dos capítulos para no dar mucho la brasa. El segundo capítulo lo adornaré con un vídeo donde podréis ver todos los micros, aunque, si sois tan viciosos que la necesidad os puede, encontraréis la mayoría de ellos en una pajina web que se llama http://www.coutant.org

¡Los micrófonos!

Estos pequeños seres son una de las partes más importantes del estudio. Con el paso del tiempo, me he dado cuenta de que es en micros en lo mejor que te puedes gastar el dinero sin escatimar, por la sencilla razón de que un buen micro te acompañará toda la vida y rara vez se pasará de moda. Fíjate que al principio no me gustaba mucho gastar en ellos, al no considerarlos muy visuales en el estudio, no me parecía que lucieran todo lo que debían en relación al gasto. En cambio, con el paso de los años ¿quién me iba a decir a mí que se convertirían en una pequeña obsesión? Así que ahora, siempre que aparece uno que me gusta, intento comprarlo.

Tampoco es que tenga un arsenal brutal…, pero no me quejo. Sí, es cierto que podría tener más; aunque, también lo es si digo que si tuviera menos, tampoco pasaría nada.

Os voy a detallar muy por encima los que uso con cierta frecuencia:

AKG D12

Este es mi micro favorito para el bombo con doble parche, por el sonido que obtengo desde fuera. En cambio, lo descarto cuando uso el bombo sin parche y tengo que meterlo mucho o pegarlo al parche bateador. También lo utilizo para el bajo, y, en alguna ocasión, como micro mono encima de la batería. Aunque haya tenido siete u ocho de estos, siempre me han sido complicados de encontrar en buen estado, ya que, cuando he dado con alguno, siempre han tenido algún fallo, en su mayoría con la falta de graves, una avería complicada. Resulta curioso que, de todos ellos, solo me funcione bien uno: el primero que tuve.

AKG D12 CV

Esta nueva versión, que, aunque no está nada mal, me cuesta decir que suena igual que la antigua; aún así se parece bastante más que el D112. Suelo usarlo cuando me aburro del D12, pero no como condensador.

Senheiser 421

Estos micros los coloco casi exclusivamente en los toms. También los utilizo en el bombo sin parche cuando quiero un sonido más seco, pegado al bateador. No me convence del todo el uso en la caja que le da alguna gente, más que nada porque obtengo un sonido un poco blando. Fuera de la batería, también lo oirás en el bajo alguna vez.

Shure SM 57 y Shure 527

Los uso para caja, tanto encima del parche como para el bordón; para un bombo con mucho ataque; guitarras acústicas y rara vez en las eléctricas. Posiblemente estamos ante uno de los mejores micros jamás fabricados por ser barato y versátil. En el estudio tengo los antiguos, aquellos que venían con un transformador en la salida. Un dato que os doy sobre estos micros es que todas las baterías –excepto los overheads— de mis primeros discos están grabadas con ellos: bombo, caja, timbales… Pero es que también los bajos y las guitarras.
Royer 121

¡¡Cinta!! Mis micros favoritos. Estos los uso casi siempre en las guitarras, hasta tal punto que los tengo siempre preparados en la habitación de los amplis, para que sea más rápido la grabación. Así que rara vez los saco de ahí. Que recuerde, creo que alguna vez lo he usado en el charles y, cuando no tenía más micros de cinta, en los overheads, las acústicas o la voz. Pero hace mucho tiempo que ya no les doy ese uso.

Neumann U87

Un clásico que, la verdad, no enchufo demasiado y con el que me pasó algo parecido que con los Royer. En su momento, cuando no tenía muchos micros, lo usaba mucho, hasta tal punto que me cansé de él. No es que suene bien, sino demasiado bien, consigue que todo suene muy redondo, y hay veces en las que me gusta un poco mas triangular. ¡Eh!, no me entendáis mal, que es un gran micro. Los antiguos son los que utilizo. Suenan menos brillantes que los de ahora, con un poco más de carácter. Actualmente, los utilizo para el vibráfono, las acústicas y la room. Antes también lo ponía en el bombo, pero ahora tengo otras cosas.

Neumann U67

Otro clásico. Guarda cierto parecido con el 87 pero con más garra. Me encanta en los toms, en los overheads, las guitarras eléctricas y la voz que es donde más los empleo. Este micro lo he usado en todo, pero en todo, todo, todo, incluso en la caja; sin embargo, la única pega que le encuentro es la de que resulta complicado situarlo. Ahora, cuando quiero un sonido mono de la batería, ya lo estoy conectando.

Neuman USM69

Se trata de un micro estéreo, como dos U87 juntos. Lo utilizo para rooms de batería, el piano, la acústica, las cuerdas… Vamos, que siempre será muy cómodo cuando quiera grabar M/S. ¡Y suena muy bien!

Flea 47

Los Flea son copias exactas de micros clásicos. Hace tiempo tuve un Telefunken original que, después de dar muchas vueltas y probar hasta más no poder la opción del Flea, decidí vender y comprarme dos de estos. Si os soy sincero: ni me arrepiento. Suena muy, muy bien en la voz —aunque, ojo, depende del cantante—, en el piano, los overheads, y con el instrumento en el que más lo oiréis: el hammond —me gusta el hammond con un solo micro, en mono, llámame raro si quieres—.

Flea C12

La introducción es la misma que para el anterior. Al sonar menos ampuloso que los Neumann y un poco más afilado, me gusta colocarlo en la voz. También me gusta mucho como a metro y medio, y encima, de la batería o como micro de bombo, eso sí, un poco separado. Se trata, incluso, de un micro para el que si quiero grabar un bajo, ni me planteo poner otro; o para cuerdas como el cello o contrabajo (que con el paro que hay en Cádiz, ya es un privilegio).

Bock 47

Siempre quise un 47FET, pero me pareció muy caro, así que, después de mucho leer, me decidí por este que es como dos micros en uno. Por un lado, tiene una función instrumento, como más atenuada, y que uso para el bombo o el bordón; al guardar cierto parecido con el U87, lo coloco debajo del culo del batería cuando está sentado en el sillín; bueno, para ser preciso y precioso (que es lo que yo soy) la intención de colocarlo debajo del sillín responde a la necesidad de obtener el sonido del bombo y el bordón que busco. Por otro lado, la otra función que tiene este micro es la vocal que, como su propio nombre indica, es para voz o instrumentos acústicos.

Neumann KM84

Estos son los míticos micros de los 70, no la reedición. No por nada, sino que no me gustan demasiado las reediciones. Procuro no utilizarlos demasiado en los overheads, por la sencilla razón de que cuando los compré, los usé hasta hartarme. Producen un sonido demasiado cristalino para mi gusto. No soy mucho de condensador en la batería. Por contra, sí los uso mucho en la caja, con el atenuador, o cuando quiero un sonido estéreo abierto, para el piano, el harmonio, el vibráfono y queda muy guay para las cuerdas.

AKG 414EB

Dios mío, qué lío, porque… de todos los AKG 414 que hay ¿¿¿¿¿cuál compro?????
Pues eso me paso a mí. Sabía que el 414 es un micro que se debe tener, pero todos los que había probado no me gustaban demasiado, hasta que di con estos que son los antiguos. Me pasa un poco como con los KM84, que los uso, en cierta medida, para lo mismo, aunque el AKG tiene un poco mas garra y control que los Neumann. Toms y en rooms de la batería pero orientados hacia el suelo, el bombo por delante (como tiene que ser, aunque, como en la vida real, por detrás mola más), son mis lugares habituales.

Telefunken M221

Primer micro de lápiz de válvulas. Este lo empleo para las acústicas o una percusión si no es demasiado brillante el instrumento, ya que el micro sí lo es. Me gusta también para el hamond y el harmonio, o para cuerdas, sobre todo en los violines, puesto que sus dos diagramas polares lo convierten en un micro bastante flexible.

Shoeps CV61

Bastante similar al anterior, pero con la diferencia de que, si el Telefunken contaba con dos diagramas polares, este tendrá solo uno, además de ser un poco más oscuro que el anterior. A mí me gusta más que el otro y —¡atención! ¡Importante!— estéticamente más chulo.

Iros agarrando los machos de cara a la próxima entrega del blog, porque si creíais que os lo había dicho todo sobre los micros que tengo en el estudio, aún falta lo mejor: ¡mis micros favoritos!

Continuara

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Pultec de tamarindo

Hola chicos y chicas.

¿Qué tal va el ano nuevo? El mío bastante bien, le he hecho una blanqueamiento y lo tengo reluciente y preparado para lo que sea…

En esto del audio hay cosas buenas, malas y regulares; pero de todas las que hay, no son muchas las que se han convertido en clásicos.

Como —aún procuro no comer demasiado— podríamos definir que algo es clásico. Pues la verdad es que no tengo ni idea, pero creo que podría ser aquel equipo que, con el paso de los anos, mantiene su status dentro del estudio. Luego, nos podremos encontrar con clásicos de primera división y clásicos más segundones. Los de primera división son aquellos que cuando los vemos por internet en algún estudio, flipamos: «Mira, si tiene un Fairchild —compresor hipercaro, más o menos de unos 30 mil euros que viene de la época de los Vitels—». Pues eso es un clásico de primera división. Después están los otros, más asequibles, y que mucha gente puede permitirse, como por ejemplo un micro Neumman U87, el mítico micro con el que, creo, se han grabado más voces del mundo, que, aunque no parezca excesivamente caro, sí lo es ya que ronda los 2000 euros.

Pues bien, dentro de los clásicos de primera división están los míticos Pultec EQ de válvulas, que, para quien no lo sepa, son ecualizadores que, aparte de tener un aspecto chulísimo, son unos aparatos flipantes. No tengo ni idea de qué año son (para eso esta Google), pero sí me consta que son muy antiguos. El Pultec entraría en la categoría de “ecualizadores para tontos”. En este momento habrá alguien que, seguramente, esté diciendo que ya está el imbécil este simplificando; bueno, probablemente tenga razón y sea bastante imbécil, pero lo que está claro es que se trata de un ecualizador muy simple, y lo demuestra el frontal del aparato, donde vemos que tiene un selector de graves con cinco frecuencias, justo encima aparecen dos potes de volumen para esas frecuencias, uno le añade volumen y otro se lo quita; aunque podemos conseguir sonidos muy interesantes cuando los combinamos. Además cuenta con un control de banda, con un pote de agudos y con otros dos potes de volumen que modifican la potencia de esos agudos; por último, incorpora un atenuador de agudos en otras frecuencias diferentes al del pote anterior—si controlas un poco de audio sabes de lo que hablo pero si lees el blog por otros motivos, que no me imagino cuáles podrían ser, seguramente no te estarás enterando de nada—.

La vieja historia del audio se repite: LAS MODAS. De repente aparece un equipo, todo el mundo lo quiere o lo tiene y, en un abrir y cerrar de ojete, se deja de usar. Ya nadie lo quiere. Sin embargo, un buen día, por arte de magia… ¡¡CHAS!! Aquel aparatejo al que nadie le prestaba ni la más mínima atención, de repente, todo el mundo empieza a tener sueños húmedos de nuevo con él. Lo gracioso del asunto es que esta historia ha pasado con casi todo: micros, mesas, grabadores y un largo etcétera; y por supuesto que no iba ser diferente con los Pultec.

En menos que canta un callo, la gente empezó a emular estos supercaros ecualizadores, por lo que podías tener aparatos espectaculares que se basaban en los originales Pultec. Tubetech, Manley o Summit empezaron a fabricar estos ecualizadores con muy buenos resultados, aunque, sin pretenderlo, lo que verdaderamente estaban consiguiendo era alimentar la leyenda de los originales. Cuantas más copias hubiera, más se revalorizarían los originales, y así, el caché de un estudio que contara con Pultec originales aumentaba. Por esta razón he llegado a plantearme (esto es una idea mía) que la compañía que los inventó cayó en la cuenta de la moda de estas reediciones y pensó “¿por qué todo el mundo está fabricando Pultecs y nosotros que lo inventamos no hacemos nada?”

Bueno, pues la cosa es que a partir de los esquemas originales parece ser que se metieron en el laboratorio y empezaron a montar los aparatos como los hacían antes, con las mismas especificaciones. Por lo visto, esta tarea no les resultó nada fácil ya que pasó mucho tiempo, mucho ensayo-error, hasta que consiguieron el mismo resultado que con el clásico. Tened en cuenta que este aparato del que hablo no es uno “basado” en el mítico Pultec. No es una recreación. Es, amigos míos, ¡¡un Pultec DE VERDAD!! Muy a mi pesar nunca he tenido ninguno original, pero aquellos que los han comparado aseguran que es exactamente igual.

Así que ahora podemos (y no es campaña política) tener otro clásico en el estudio a un precio razonable.

He hecho un vídeo donde podéis ver cómo suena el angelito …ito …i-t-o. En él he pasado una batería, un bajo, un piano, una voz, y todo junto, para que veáis cómo suena con diferentes instrumentos, así que espero que os guste.

Otros clásicos:

Fairchild 660 (compresor)
AKG c12 (micrófono)
Neumann u47 (otro micrófono)
EMT 14 (reverb)
Neve 80
API Legacy
SSL

Podéis completar la lista…

Quería agradecer a CSS Audio por haberme dado la oportunidad de probar el nuevo Pultec