Los Jom Studios

Qué pena de industria musical.

Veo vídeos antiguos y pienso que quizás el mundo de la industria de la grabación es de los pocos que, con el paso del tiempo, empeora. Si te fijas en cómo se hacían los coches antes, a cómo se hacen ahora (la seguridad, el consumo, la comodidad…) resulta evidente que hoy en día se fabrican mucho mejor que antes, aunque en cuestión de diseños tengo mis dudas. En la industria de cristales ocurre más de lo mismo: se elaboran en menos tiempo, que si más duraderos, que si antihuellas, o lo que sea… Y así en casi todos los campos. En cambio, ¿qué pasa con la industria de la grabación? Pues al revés. Cada vez los estudios son más pequeños y los equipos peores. Aún todos esperamos tener alguna de esas piezas antiguas en nuestro estudio: esos RCA, esos Neumann, esa mesa Universal Audio. Sin embargo, parece que tenemos que conformarnos con lo que hay. Lo que sí es indiscutible es que ha habido un avance en lo digital, pero hoy no es el momento de irnos por esos derroteros ya que nos adentraríamos en otra cosa que no viene al caso, ya que es un mundo como más asequible y más fácil de gestionar y, claramente, peor que todo lo que guarde relación con los viejos estudios de los años 60 y 70. De hecho, casi siempre todos esos equipos digitales quieren, de una manera u otra, emular a los antiguos aparatos analógicos.

Los home studios antes eran pequeños cuartos con pocas cosas en los que poder grabar las maquetas de tus nuevas canciones y fijaos en que, aunque resulte evidente, como la propia palabra dice, eran “estudio en casa” —home significa casa y studio, estudio—. Con el paso de los años, la cosa fue cambiando tanto que los grandes estudios comenzaron a cerrar y los home studios empezaron a convertirse en “estudios”. Sigue pasando el tiempo hasta nuestros días, con el evidente deterioro de la industria, que ahora parece que el home studio correrá la misma suerte que su hermano mayor. Yo reivindico a muerte el home studio, de hecho creo que el mío lo es: he habilitado un espacio de mi casa para poder grabar. Aunque reivindique el home studio, me da mucha pena que en España desaparezcan los estudios clásicos, espaciosos, con su estudio acústico profesional, con una equipación en condiciones y gente preparada para usarlo, con su servicio de mantenimiento, su personal de oficina y todo eso… No como ahora, que el que graba es el que abre la puerta, limpia el váter, contesta el teléfono y demás. Parece que trabajamos en El Día, donde el pobre trabajador de esos mini supermercados limpia, corta la carne, cobra, y despacha la atención al cliente todo al mismo tiempo.

Se está perdiendo la cultura del estudio de grabación, más que nada porque estamos en un momento en el que nos creemos que por tener un buen previo y un buen micro ya está todo.

Los Jom Studios están bien, resultan necesarios, pero los grandes estudios también. Una de las cosas de las que más me preocupo cuando grabo a un grupo es de que tengan la sensación de encontrarse en un sitio especial, diferente a lo que ellos podrían montar en su casa, con una sala relativamente grande y con una infraestructura y medios no tan frecuentes, que les merezca la pena recorrer unos cuantos kilómetros para encontrar, además de un técnico, un lugar en el que sientan que pueden grabar un disco tal y como se hacía antiguamente.

Tenemos que mantener el tono romántico a la hora de hacer discos, y, para mí, la única manera de grabarlos es bajo la sensación de que nos encontramos en un espacio que se asemeja a lo que para nosotros fueron nuestros templos (toma ya la cursilada).

¡Viva el Jom Studio!, pero como sitio de trabajo y vichisuá experimental. Un sitio que nos permita tener una visión espacial de lo que estamos componiendo, sin más. No necesitamos 300488499377399483772839940847636181003737181902 de plugins (prefiero las grabaciones con plugsout) para ver por dónde van los tiros, luego ya iremos al lugar correspondiente para poder desarrollar el proyecto. Creo que ahora pasamos más tiempo delante del desordenador que en el local de estallo frente a los instrumentos. Deberíamos divertirnos más con la música. Tengo la sensación de como si hoy en día estuviéramos programados para querer ser famosos y dirigirnos al portal —para hacer llegar al niño su cariño y su amistad— y nos olvidamos de disfrutar sin más de la música que, al fin y al cabo, es lo importante, sobre todo cuando te dedicas a ello.

Un Jom Studio es un Jom Studio y un estudio de grabación, otra cosa. No permitamos que desaparezcan. Ninguno de los dos. Démosle al Jom lo que es del Jom y al estudio lo que es del estudio.

 

 

El estudio por dentro. El equipo auxiliar: los compresores

Hola-la de nuevo.

Hoy, en el penúltimo capítulo de la serie “El estudio por dentro”, os hablaré de mi equipo auxiliar, y lo dividiré en 3 apartados: compresores y dinámica, ecualizadores y otros, y, por último, los efectos.

Creo que el equipo auxiliar es lo mas adictivo del estudio. Todos queremos millones de compresores, EQ y efectos, cosas así. Se trata del «A ver quién la tiene mas grande» en el mundo del estudio, y se debe a que creemos que cuanto más equipo auxiliar, mejor. Oye, pudiera ser verdad; pero no, es mentira. Para tener buen equipo auxiliar, no hace falta tener millones de compresores mediocres, en realidad se trata de que es mejor tener pocos que sean buenos, que muchos asquerosos. Pero… ¿Y cómo sabemos cuáles son los buenos? Pues muy fácil: por lo general, los caros.

En el estudio, tengo bastantes cacharros, tampoco una brutalidad, pero no me quejo. Por supuesto, no los uso todos en la mezcla, pero no os negaré que me dan cierto margen de maniobra. Lo realmente interesante con cualquier aparato que entre en el estudio es conocerlo: —Hola aquí Paco, ¿tú quién eres? —Yo soy Distressor, encantado de conocerte—. Esto pertenece a la sección de “Conozca su equipo”. Porque así tendremos más provecho a nuestro material.

Voy ha hacerlo como si fuera una alineación futbolística, así que tenéis que leerlo con voz de locutor de estadio:

¡EN LOS COMPRESORESSSS!

Neve 33209

De estos tengo 2 parejas y uno siempre lo dedico para el Buss Stereo, el otro, la verdad, sirve para todo. Son unos compresores rápidos, rápidos, rápidos. Generalmente los uso para la percusión. Estos modelos venían en las Neve Serie 53 y 51, creo.

Neve 2264

De estos, enchufo una pareja stereo para voz y guitarras, donde me gustan mucho. Creo que venían en las Neve de la serie 80.

Neve 2254

También una pareja stereo para Stereo Mix y voces o para los rooms de la batería. Pertenecen, al igual que los anteriores, a las Neve 80.

ADR Compex

Con estos me vuelvo loco agggarsndjvfjsnsjhfjckckfkndjnsndhgjvovlfnvdgbfmgkvk,fnbdbxnxmm (¿Paco?, ¿Paco? Ah, bueno. Es que te habías desmayado y había pensado… Ok, veo que has vuelto en ti). Me encantan y tanto es así que, de estos, cuento con 3 parejas stereo. Para la batería no tienen precio y para el Buss Stereo también me flipan. Aunque lo mejor de todo es que, al no ser muy conocidos, los pude conseguir a un precio asequible. Ahora parece ser que han hecho la versión serie 500…, ya se me había ocurrido a mí, pero veo que se me adelantaron. Estos compresores se usaban en las Helios, toma ya…

ADR Vocal Stressor

Es la parte de compresión del Compex. Tiene en un lado la EQ, y en el otro donde se puede hacer sidechain o usarlo como un compresor multibanda (de rock). Lo uso para la voz y el de-essing. Me resulta genial también para el bombo y la caja —de bombones—. También la parejura

Urei 1176

De estos también 2. Son muy bestias ya que son increíbles para machacar la señal. Pienso en ellos siempre que quiero una compresión en paralelo de la batería o si quiero una compresión brutal de las acústicas o el piano. Básicamente para hacer el burro.

Lo curioso de estos compresores es que cuando salieron eran asequibles; en cambio, ahora, por los originales piden mucho, mucho dinero, hasta tal punto que yo, que soy millonario, no me los puedo comprar.

Chandler Zener Limiter

Mas carácter. Compresor-limitador raro con una sección para saturar muy interesante. Está muy chulo para bajo y rooms.

CARTEC THC

Este es una bestia de compresor. De todos de los que he hablado hasta el momento, este es el primero de válvulas. Como os decía es muy bestia, con un sonido muy grande. Tiene para M/S y una sección de EQ en la que retocar los graves y agudos. Además cuenta con una sección de distorsión armónica muy chula, perfectamente reconocible y no como algunos aparatos que aseguran añadir distorsión armónica, pero, que después, te la tienes que imaginar y creer. Muy guay para el Buss Stereo, en canciones con mucho aire y medios tiempos. No es muy rápido el muchacho, hay que tener paciencia con él, así que casi nunca lo uso para la percusión. Así que voy a empezar a usarlo ahora. Lo juro.

API 525

Tengo también la parejita y quizás sea el compresor mas raro que veo por mi estudio. Hasta ahora, no conozco a nadie que lo entienda al dedillo, pero, eso sí, suena muy bien y en eso es en lo más me fijo. La verdad es que lo uso para todo.

 

ADL 1000

Este es el compresor que más tiempo lleva conmigo. Me flipa para las eléctricas ya que potencia el sonido a lo bestia y, por lo menos el que tengo, añade un toque en agudos que me permite no tener casi que ecualizar. Incluso, se puede usar como previo de micro. Se supone que nos encontramos ante una recreación del LA-2A.

Cadac G255

Estos venían en las mesas Cadac. Suenan muy bien y cuentan con un transformador de entrada y salida discretos (les puedes contar lo que sea). No los uso para cosas stereo porque están un poco desajustados, así que como me gusta darles alguna utilidad, últimamente los he usado en el bombo y la caja, con un resultado muy guay —me encantan los términos que uso—.

Distressor

De estos solo tengo 1 —ohhhhhhhhhhhhh—, pero tuve 2 —biennnnnnnnnnnnn—, pero ahora, solo uno —oooooohhhhh—. Pues qué voy a decir de este, que no se sepa ya. Creo que fui el primero en tenerlo en España (ahí va el chulo), porque recuerdo estar mezclando en New York (¡ala!, más chulería-chulería como diría Bisbal) y acababa de salir. Lo usamos mogollón en el estudio, por lo que de vuelta a casa, me lo compré en seguida. Si mal no recuerdo, nada más llegar, llamé a Sergio Castro y le dije que había un equipo que quería, pero que nadie lo vendía aquí. Y así fue él quien me lo consiguió.

Para la voz, rooms y el bajo: siempre.

Tubetech CL1b

Ya estamos otra vez con la pareja. Precisamente con estos tuve una relación amor-odio debida a que nunca les encontraba el punto, hasta que les cambié las válvulas y todo cambió. Muy guay para el piano, las acústicas y los coros, los principales usos que les doy.

Gates Sta-Level

Bueno, este es un bicharraco que tengo en cuenta sobretodo con la voz porque le aporta mucho carácter. Ya comenté una vez que a mí me gustan las cosas con carácter, por eso me case con Muni.  De hecho, casi todo el equipo que tengo tiene mucho carácter y no me suelen gustar las cosas transparentes y limpias, bueno Muni sí se limpia, pero es lo único que me gusta limpio.

Shadows Hill Mono Optograph

Después de lo que me marqué antes sobre el carácter y lo sucio, ahora voy a quedar mal, básicamente porque estos compresores son posiblemente los más limpios y con menos carácter de todos, pero como no puede faltar de nada en el estudio… Tal vez se trate de los compresores que he probado dentro de ese rango de transparencia, los que más me gustan. Lo malo es que al no encontrarse muy ajustados, me las veo y me las deseo para configurarlos para un stereo, ya que no vienen con un link.

Nippon Electric

Estamos ante una especie de Fairchild japonés de los 60. De momento no puedo decir mucho de él porque no lo he usado mucho, aunque tiene una pinta increíble.

 

AMEK Pure Path

Este compresor llegó a mis manos por el típico cambio. Se trata de una compresión más moderna, que cuenta con tal mogollón de parameters que si no he enloquecido ya, poco me falta. Lo uso principalmente para overheads o cosas en stereo como coros, metales o por el estilo. Aunque incorpora un botón con el que puedes añadirle cierta suciedad, la verdad, es que yo no la noto mucho. El diseño pertenece a Neve, pero de la época en la que estaba investigando aparatos sin transformadores y cosas así, supongo.

 

Bueno esto fue todo.

Aunque no me gustaría terminar este post de los compresores, sin comentaros que he llegado a utilizar de vez en cuando los pedales compresores de guitarra que tengo, porque, a veces, esos pedales me dan cosas que no he encontrado en los súpercompresores.

Espero que os haya gustado. En la próxima entrada os hablaré de los ecualizadores.

http://youtu.be/iQzSOUfz7_M

 

 

 

Stop to Record (Para grabar)

Hola de güevo.

Hoy continuamos con la cadena de grabación y os hablaré de cuáles son los aparatos que utilizo para registrar el sonido (¿os disteis cuenta de lo pro que me he puesto?)

Bueno, una vez que hemos elegido el micro, el cable y el previo, lo siguiente que haremos será grabar. Aquí no hay mucho donde elegir, porque los grabadores en este caso son como las madres, generalmente no hay más que uno, aunque en mi caso, habrá dos: analógico o digital.

Tiempo atrás, los estudios se caracterizaban por su equipo. Tú pensabas en una producción y en el estudio que te podría gustar para esa grabación, buscabas información sobre cuál sería el tipo de acústica de la sala, o qué mesa tendrían y si iría bien, en suma, el carácter del estudio para esa grabación. No podía faltar dentro de ese carácter particular del estudio, el grabador que tuvieran, ya que no era lo mismo un Ampex que un Studer o un Otari. Toda la Unión de estos ingredientes daría como resultado el carácter determinado a un estudio determinado.

Parece ser que hoy día se acabó el carácter. Nos creemos que por tener un previo bueno y un micro bueno ya está todo (jajajajajaja —espera que tomo aire— jajajajaja, me parto). Necesitamos el doble de tiempo para tener la mitad de resultados… pero, en fin —suspiro—, parece que me que estoy yendo por los cerros de las churras y las merinas, y yo he venido a hablar de mi grabador y veo que aquí se habla de todo menos de mi grabador, para eso este blog se llama “Como lo cago yo…” (repetid esto en bucle y después seguid leyendo).

Bien. Una vez tomado el sonido, envío la salida directa hacia el grabador analógico Otari MTR 100 que tengo, creo que es de los de la última generación de Otari, ese que trae el autoajuste que tan bien nos viene  a los técnicos de mierda como yo.

Ahora que recuerdo, he tenido muchos grabadores, han pasado tantos por mi estudio que, en este instante, que caigo en la cuenta, siento hasta vergüenza solo de pensarlo:

– Studer 820,

– 3M

– Ampex MM1000, MM1100, MM1200

– Telefunken

– Varios Otaris

Y después de usar todos estos he llegado a la conclusión de que quizás el Otari no sea el que ofrezca el mejor sonido posible, pero sí se trata del más fiable de los que he tenido, además de ser un grabador más asequible que los otros. Por algún motivo u otro, me he tenido que deshacer del resto, porque, probablemente, en un momento dado no respondían a lo que quería de ellos.

El Otari lo tengo configurado para que una vez grabado en el analógico, pase directamente al digital y así tener más canales y distintas posibilidades de edición. Siempre intento usar el mayor rango dinámico y para eso procuro grabar a mucho volumen, siempre en la zona roja del vúmetro, la zona hot, la zona muy hot, por lo que me llegará hot al digital. Por mi experiencia he notado que, cuanto más alto grabe, mejor me vendrá para después, a la hora de mezclar,  ya que al hacer la mezcla con la mesa, me da la impresión de que los previos suenan mejor, con menos ruido, con esa señal hot, pero hot que te cagas.

Para el digital uso el Antelope Orion con sus 32 in y 32 out y un sonido, bajo mi punto de vista, bastante bueno. Al igual que con los analógicos, también han desfilado por el estudio varias opciones digitales y esta fue la que más me convenció.

Al final, cuando todo está como quiero, lo grabo en Cubase, programa que me gusta más que el resto, incluso más que Pro Tools que no utilizo tanto. Y como soy un guay, siempre grabo 96khz y 32 bits.

Para acabar con la mezcla final, y si queda dinero para ello, me gusta pasar el estéreo por el grabador de media pulgada Otari MTR12 (en Kadifornia, donde suelo masterizar todos los discos, Mario tiene uno igual), y que después vuelva al digital gracias al conversor Universal Audio 2196, también a 96/32.

A veces, también para la conversión digital, echo mano de un grabador externo, el Tascam DV-RA1000 que usa el formato DSD, formato que se supone el digital más analógico que existe…

Y, a resumidas cuentas, así es como lo hago yo.

En fin, un lío. Espero que os guste.

 

 

Aquí un vídeo explicativo grabado en mi nuevo sistema LD ( low definition)

 

http://youtu.be/j76WSPt7lTc