La importancia de la mesa (The importance of being Table)

Una mesa, así en general, en la vida nos facilita mucho las cosas. Por ejemplo, cenar o comer siempre es mejor en una mesa. Hombre…, siempre puedes cenar en el sofá, pero, por experiencia, os digo que resulta un poco engorroso Yogui. No sé a vosotros, pero a mí se me acaba cayendo todo sobre la tapicería, con la consabida bronca de Muni. En fin, en la mesa, mejor. Ya no digo nada de la necesidad de tener una mesa si hablamos de dónde poner el ordenador, o de la mesa de noche, o la del salón en la que poder colocar los mandos, etc. Así que una mesa siempre nos será necesaria a lo largo de la vida.

Pues bien, en el estudio lo mismo. Para mí es importantísima la mesa de mezclas, es el centro de mi estudio. Podría imaginarme un estudio sin grabadores analógicos o sin mucho equipo auxiliar, pero nunca, nunca, sin una mesa, ya desde un punto de vista estético, como funcional.
Actualmente tengo dos mesas pequeñas en el estudio: una Neve BCM 10 y una Cadac Custom. Cada una de 12 canales, con los que puedo funcionar con 24 canales, más un sumador de 16 canales que me permiten hacer subgrupos o vueltas de efectos.
Ahora bien. ¿Por qué la mesa me resulta de vital importancia? Bueno, primero, por estética, ya que me parece esencial que sea chula, me gusta que lo que toco sea bonito; segundo, por funcionalidad, y es que prefiero que todo sea muy rápido, poder ver lo que toco, me gustan los botones —sí, qué pasa, soy la pesadilla de los hoteles—, me gusta echar un vistazo y controlar todo lo que está pasando, además me parece mucho más rápido que el peifnmbjbhkejbjfjkjfkhlkdi ordenador. La mesa es el centro neurálgico del estudio, desde ella puedo organizar mi trabajo, como si fuera el jefe de una banda:
—Tú, canal 1, vete al efecto. Canal dos…

— …

— ¿Canal 2?, ¿canal 2?

— Sí señor.

— Tú vete al grabador a la pista uno.

— Canal tres.

— Yes, sir.

— Recibe al micrófono del bombo.

— Sir. Yes, sir.

En resumidas cuentas: Yo tengo el poder (I’ve got the power!!!!). Cambiar rápido para escuchar un CD o el I-Tunes, por ejemplo, me parece mucho más funcional que con el hdjkdkngdjbvuhdcgvdvhbjnbdkbkbjdkb ordenador. No puedo parar de repetiros que la mesa me facilita las tareas, todo pasa a ser más sencillo, más rápido, más inmediato.

El tercer motivo que os doy tiene que ver con el sonido. Este motivo, el más IMPORTANTE, lo pongo al final. Cuando paso las mezclas a través de la mesa, todo suena mejor, aunque sea psicológico pero yo me retiro por desde rico conozco especulitorios mucho mas ganadores que tú —soy un escritor Low-fi—.
En fin, que no se acaben las mesas. Todo el mundo debe tener la oportunidad de contar con una, porque los estudios sin mesa son como los conciertos sin músicos, que por supuesto los hay, y buenos, pero son chulos, más chulos, con ellos.
Podría parecerse a cuando se graban la baterías con pads y samples, claro que obtenemos un buen sonido, pero es una mierda. Prefiero mi mierda de sonido, que tener los samples de Bob Clearmountain. Llamadme clásico si queréis, pero paso de toda esa mierda. Aunque sé que con ellos se pueden conseguir buenos resultados, yo quiero entrar en mi estudio y ver aparatos. Es lo que vendría a llamarse el Síndrome de Audiógenes.

Aquí,un video demostrativo

Advertisements