Cómo ahorrar dinero grabando un disco

En un porcentaje realmente alto, mis producciones son autoproducidas por los grupos. Casi podría decir que de 100 grabaciones, 22 las paga una compañía de discos, y las 88 restantes es el grupo el que corre con los gastos, generalmente con dinero que va sacando de algunas actuaciones o, en otros casos, del famoso escote, es decir, que cada uno de los miembros paga una parte.

Sin duda, debo deciros que mi trabajo me gusta mucho y lo disfruto más aún, aunque también os digo que, probablemente, nuestro peor momento llega a la hora de cobrar. Quiero que sepáis que si Muni y yo nadáramos en la ambulancia no cobraríamos a nadie, pero, por desgracia, la ambulancia no tiene agua, así que no podemos nadar en ella, por lo que, tarde o temprano, siempre llega el momento de cobrar. Como habréis podido observar después de esta confeducción o introfesión, la entrada de hoy tendrá que ver con: ¡consejos para ahorrar dinero cuando vas al estudio!

La primera (y principal)

Hay que saberse las canciones a la perfección. Eso no significa que no vayamos a tener errores, sino que debemos conocer bien, bien, bien la canción, o lo que es lo mismo: dónde estamos en cada momento, así evitamos lo típico de:

—Después del primer estribillo… qué viene, ¿intro o cambio?

—No. Creo que lo que viene ahora es un solo.

—No. No.

—Lo que viene ahora es una parada.

En fin, nadie sabe nada. Otro aspecto positivo de saber la canción al dedillo tiene que ver con los arreglos e ideas que surgen cuando estamos trabajando sobre una canción. Si todo el mundo sabe bien la canción, todos salen ganando porque irá más fluido.

—¿Qué os parece si añadimos 2 compases y metemos un solo de jadeos en el tercer compás del tercer puente?

—¡Ah! Guay.

Si conocemos bien la canción no tendremos ningún problema. Tengo la teoría de que conocer lo que tocamos es básico. Nuestras canciones podrán ser mejores o peores, y habrá gente como yo y gente con talento, pero la canción… la canción es lo mínimo que debemos conocer. Tenemos que sabérnosla aunque no escuchemos la voz, aunque no escuchemos el bajo o la guitarra. Ya otra cosa es que necesitemos la voz, la guitarra o el bajo para divertirnos más y tener la motivación a tope.

La segunda

Debemos ser conscientes de cuáles son nuestras posibilidades instrumentales, es decir, hasta dónde podemos llegar con el instrumento, cuánto de buenos o malos instrumentistas somos. Para mí, el buen músico no tiene nada que ver con el virtuoso, sino con el que es capaz de sacarle el máximo partido a su técnica y es capaz de emocionar con lo que hace. De ejemplos está lleno el mundo y quizás el más claro es Bob Dylan quien con su voz (que carece de un rango increíblemente amplio) fue capaz de hacer canciones increíbles. Lo que viene a ser lo mismo: si nuestra técnica no es muy buena, debemos convertir ese defecto en virtud. No tenemos por qué intentar hacer más de lo que podemos, sino trabajar por la canción, y no batallar personalmente contra el instrumento.

La tercera

Saber algo de teoría y de lectura musical —aunque pueda parecer un poco pro, no es nada pro—. No pido que se sepa leer una partitura, ni tener grandes conocimientos sobre música, pero sí creo que tener un conocimiento básico, básico, básico ayuda mucho a la hora de afrontar un grabación. Al referirme a que se debería tener unos conocimientos básicos, me refiero a saber, al menos, las notas musicales, saber dónde están en el bajo en o la guitarra, simplemente para tener un pequeño lenguaje común, que se entienda el mensaje y así todo irá más rápido. Es como si estuviéramos con la pintura y en un momento dado surgiera:

Tú.—Oye, a la nariz yo le daría un toque de color verde.

Pintor.— ¿Cuál es el verde? (mientras señala el rojo)

Tú.—No. El verde es el que está junto al amarillo.

Pintor.—Pero ¿cuál es el amarillo?

Tú.—¡¡El verde es ese!! (te levantas, lo tomas por los hombros y lo zarandeas bruscamente como un poseso)

Pos-eso hay que saberse los notas, o lo que es un compás, yo qué sé. Dominar toda la teoría no es necesario para componer, de hecho, hay miles de canciones increíbles de las que estoy seguro que cuando se escribieron, el autor no conocía lo que estaba componiendo. Pero la entrada de hoy no trata de la composición sino de ahorrar dinero en el estudio.

Al fin y al cabo, todos estos consejos parten de una idea común y más antigua que el mundo: el tiempo es oro. Si ahorras tiempo, ahorrarás dinero, así de sencillo. Planifica tu tiempo en el estudio.

Como siempre, esto es un pensamiento interno mío.

Bye

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