Clock, clack, click, tunners y toda esa mierda

Hola chicos y chicas.

Si la semana pasada traté el tema de ahorrar dinero, el de esta no se va a quedar atrás y, posiblemente, cree cierta controversia porque para mucha gente resultan esenciales la famosa claqueta, la afinación perfecta y los ruidos en las grabaciones.
Voy a empezar fuerte: ¡¡odio la claqueta!! La aborrezco. Espera, solo hay un momento en el que me gusta mucho: para empezar la canción al revés. O sea, grabar una guitarra y la voz para, después, empezar a construir la canción.También la utilizo cuando grabo por partes. Entonces, ¿en qué momento me molesta bastante? Cuando se trata de grabación en directo. A continuación explicaré por qué —qué intriga. Por qué este imbécil ahora dice que odia la claqueta, si el 90% de sus grabaciones va con ella. Va de guay.— Pues no, no voy de guay. El hecho de grabarlas no significa que no las odie, sino que, como todo en esta vida, hay muchas cosas que odio pero tengo que hacerlas:

Odio limpiar, pero tengo que hacerlo (a veces).

Odio echar gasolina, pero tengo que echarla.

Odio cagar, pero tengo que hacerlo.

Y así mogollón de cosas.

Por mi experiencia he notado que si el batería es muy bueno no le hará falta claqueta, y si es muy malo, tampoco. Aquí el ejemplo de que “los extremos se tocan” viene totalmente al hilo. Así que nos queda una franja entre esos dos extremos por la que nos movemos con la claqueta. Me gusta que la claqueta sea una guía del tiempo que tenemos que seguir, pero no soporto cuando el grupo se vuelve esclavo del click. Eso de escuchar la canción y tener que decir que hay un momento que se va un poco, o la típica pregunta de “¿a quién tengo que seguir?, ¿al batería o a la claqueta?”. También la odio cuando tiene tanto volumen en los cascos que hasta los vecinos protestan. Dos son los motivos: uno, porque se nota que el batería no se puede concentrar en otra cosa que no sea en un ruido, y se olvida de los demás miembros del grupo; segundo, y principal, porque luego en la mezcla siempre aparece esa mierda de ruido cuando se acaba la canción o cuando hay un pasaje más vacío de sonido.
Lo más curioso de la claqueta es que con casi todos los grupos americanos que he trabajado, ninguno tocaba con el click. Puedo nombrar dos ejemplos:

1. Recuerdo hace unos años mientras grababa a un grupo de Portland llamado Norfolk & Western, en el que el guitarrista, Adam Selzer, quien fue miembro de M. Ward y que tiene un estudio en Portland, me comentaba que no entendía la moda que había en América de tocar con claqueta. Claro, la batería de su grupo era Rachel Blumberg quien en aquel entonces estaba tocando con Bright Eyes.

2. Recuerdo cuando hicimos el disco de The Posies, la manera de montar las canciones era grabar 4 o 5 tomas y luego elegíamos la mejor parte de cada una, y sin chaqueta, y la gente me preguntaba:

—¿Pero no se notaba nada?

—¿Tú lo has escuchado? —Les contestaba.

—Sí.

—¿Tú notaste algo? —Les preguntaba inmediatamente.

—Erm… No.

—¿¿¿¿¡¡¡¡PUES ENTONCES PARA QUÉ PREGUNTAS!!!!????

Creo que la chaqueta ayuda, sobre todo para no grabar un tiempo equivocado. Si ensayamos en el local y sacamos nuestro tiempo allí, entonces será ese el que podremos usar en estudio, pero no nos obsesionemos tampoco. Se trata de una ayuda, no de una hipoteca. Si vemos que nos está perjudicando, hay que pasar de ella sin ningún tipo de duda, aunque después creamos, de forma errónea, que por no usarla, no estamos ante una grabación profesional.
Muy parecido pasa con el tunning, es decir, para el que no sepa francés, la afinación. Hoy en día afinamos todo. Primero las guitarras y los bajos con afinadores electrónicos, luego con autotunes. Después viene el turno de las voces, los coros, también con autotunes. Para que, al final, todo acabe sonando raro, al menos para mí. Las pequeñas desafinaciones son necesarias para la grabación. Pero ojo, pequeñas; ya que debemos utilizarlas como las bebidas alcohólicas: con moderación. Esto que os comento se trata de otra cosa que he aprendido con grupos extranhero (el héroe de extrangis). Ejemplo:
Recuerdo una vez que grababa a Golden Smog, donde Greg y a Gary cantaban unos coros. Después de 5 o 6 tomas consiguieron lo que andaban buscando, y, al ver sus caras de satisfacción, se me ocurrió preguntarles desde mi posición de jefe de producción:

—(Ahora voy a decirle a Gary Lourys que está un poco desafinado. Qué guay) —presiono el botón de hablar y le digo en un perfecto inglés —Gary I think you should do another take, this one is al little bit out of tune.

—No Paco. The vibe was perfect, vibe is the most importante thing— me contestó en un aún mejor inglés.

¿Lo entendéis, no? Y la gente me pregunta:

—¿Pero no se nota?

—¿Tú lo has escuchado? —Le contesto.

—Sí.

—¿Y tú notaste algo? —Le pregunto inmediatamente.

—Erm… No.

—¿¿¿¿¡¡¡¡PUES ENTONCES PARA QUÉ PREGUNTAS!!!!????

Ojo. En ningún momento me refiero a que haya que tocar desafinados, solamente que debemos tener en cuenta el contexto y la interpretación, dos conceptos casi más potentes que la propia afinación. Repito: me refiero a pequeños desajustes; esos que hacen posible una sonoridad especial, esos que (creo) le aportaban a los discos de los 60 y 70 otra sonoridad.

Lo importante es la interpretación.

Mi recomendación es que no os obsesionéis demasiado con las cosas, y si lo hacéis, que sea solo con aquello que queráis transmitir, ya que el mensaje estará por encima del click, del tunning y de toda esa mierda.
 Me queda el tema ruidos en las grabaciones,pero eso para la próxima que ahora no me apetece
Bye bue