Más responsabilidad que el presidente del Gobierno

Hou-hou-hou-hou. Feliz Natividad.

Este será mi última entrada de este año. Después de unos cuantos artículos de una genialidad extrema, me adentro en un nuevo artículo llevado a lomos de mi increíble Intel-lento.

Qué parecido tan grande tiene el productor o técnico al presidente del Gobierno, ¿verdad? Para empezar, ahora siempre tiene que estar en campaña electoral a través de las redes sociales, el caralibro y todo eso,
sin parar de hacer promesas erectorales —puedo prometer y prometo—, o tomándonos fotos con los grupos con los que coincidimos de “casualidad”, como cuando los políticos besan a los niños —yo beso a los músicos que vienen al estudio— y toda esa mierda. Oye, no me refiero a los niños ni a los músicos como mierda, evidentemente. Una vez que acaba la campaña, cuando ya sales elegido, vienen los pactos (Donald, Lucas, soy de ambos). Estos duran tooooda la legislatura (que puede ser de 6 a 15 ¿años? ¿meses? ¿semanas? en mi caso dias).Primero pactas los  presupuestos, luego me toca el turno de tener que pactar con los diferentes grupos: el grupo-baterista, el grupo-guitarrista, y así . En mi caso, son un poco locos. Los pactos locos —qué gran nombre para una banda—. Una vez lo hemos consensuado todo, empezamos con la grabación.
Y es aquí donde comienza nuestra carga de responsabilidad similar a la de un presidente del Gobierno, o, incluso, más. Es muy típico, y con razón, que nos quejemos en nuestro ámbito personal (estoy hablando de política), que todos tengamos nuestros puntos de vista particular para la situación que nos ha tocado vivir. Aún así, no voy a dar un discurso político…

¡Atención! ¡Paren las rotativas! ¡Reiniciad Internet!

(Aparece por la puerta del fondo el candidato. Baja las escaleras con cierto estilo. Se acerca al pedestal donde están los micrófonos. Los medios que cubren la rueda de prensa están a la espectativa. El candidato va a comenzar a hablar).

(Flas, Chas, Clas, Flas, Ratatacatatacara —es el ruido de las cámaras sacando fotos—).

El candidato: —Aunque me gustaría presentarme a presidente del Gobierno, no me gustaría ser elegido. Pienso que muchos comparten mi postura incluso diría que alguno se los que se presentan a las elecciones de hoy en dia.No quiero ser ni presidente de mi comunidad de vecinos, ni si quiera de mi casa, así que ya veis cuál puede ser mi interés… La cosa es que me imagino que, mientras las personas normales como yo (jajajajajajajaj —pero si yo soy un genio… saben aquel que diu—) ocupamos parte de nuestro tiempo en pensar en nuestros problemas,  nos olvidamos de que existen otros igual de importantes, y es ahí precisamente donde tenemos que ser buenos.

(Se aleja el candidato entre aplausos. Mientras sube la escalera de vuelta, recuerda que ha olvidado ponerse pantalones.)
Al pactar con el grupo-batería tenemos que dejarlo satisfecho, pero luego, con el grupo-guitarras, no debemos ser menos, sin que el grupo-batería se resienta y así sucesivamente. Pero aparte de que se queden contentos, tenemos que pensar en llegar a cubrir esos pactos, y empezamos con cosas que no se ven ni se oyen pero que están ahí: niveles de grabacion óptimos, fases de los instrumentos, fases de la reverb, compresión adecuada, ecualizacion…
Aquí es donde un buen presidente se debe mover como pez en el agua, el que es capaz de que todo el mundo esté contento, sin olvidarse de nada.

El cableado, la limpieza de los cabezales, el manteninemto del estudio…, en fin, esas pequeñas cosas que no se ven pero que tienen que funcionar perfectamente para que todo suene como queremos.

Cuando uno mezcla tiene que estar lo más concentrado posible para que esas pequeñas cosas no pasen desapecibidas. Así todo irá mejor.
Muchas veces los pequeños detalles marcarán la diferencian entre los grandes técnicos. No nos confundamos con técnicos grandes, ya que, por lo menos en ese apartado en el que me incluyo, será el único que aspiro a cumplir de mi programa erectoral.
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